UN CAMINO PARA NO OLVIDAR

La vereda La Puerta, enclavada en el occidente antioqueño, ha sido el hogar de Francisco Tilano Cruz y su esposa María José Acevedo desde que tienen memoria; “Mi papa no nació acá ni mi mamá tampoco, ellos vienen de la parte de San Nicolás, pero el papá de mi mamá tenía unas tierritas acá, se casaron y se vinieron a vivir aquí”, comenta don Francisco, para quien la vereda la Puerta siempre ha sido y será su hogar.

Cuando le preguntan por la vereda y por su historia don Francisco resalta siempre la calidad humana de sus habitantes y su pasado pujante: “Aquí todos son muy solidarios y acogedores con las personas que vienen, siempre ha sido una vereda muy sana y trabajadora pues todo el comercio que se movía del otro lado del Cauca pasaba por aquí”. Recuerda con nostalgia mientras cuenta que las cosas ya no son iguales y que después de una bonanza en los años 70, en la que vivieron del cultivo de papaya y de maracuyá, son muy pocos los habitantes de la zona que aún se dedican a la siembra “ahora se busca trabajo en la construcción o en lo que resulte”.

Don Francisco ha visto de primera mano la historia reciente de la vereda La Puerta; con sus 74 añitos - como dice él - ha sido testigo de los buenos y los malos momentos, pero siempre son más los buenos, especialmente cuando puede compartir con su familia, sobre todo con sus hijos y nietos, cuando vienen a visitarlos. “Siempre que pueden vienen a visitarnos y se quedan unos 8 días”, comenta alegre don Francisco. A doña María José, sin embargo, le da siempre muy duro su partida y cuando se tienen que ir siente que “ya se volvieron a quedar solos” y don Francisco debe consolarla recordándole que sus visitas siempre son pasajeras, y que después de 47 años de matrimonio ya tienen perfeccionado el arte de no estar solos, de estar los dos, desde esa madrugada fría en la que él, con una guitarra en la mano, le conquistó el corazón en esta misma vereda.

Por eso, cuando don Francisco piensa en la construcción de la nueva autopista se alegra, pues sabe que los tiempos de desplazamiento van a disminuir: “Con este proyecto veo mucha oportunidad, veo un desarrollo que no había habido aquí, que la doble calzada va a disminuir el tiempo para ir a Medellín y Urabá y eso son beneficios”. Don francisco es optimista y cree que el avance del proyecto puede devolverle a la vereda su vieja gloria. “Nuestra vereda se llama La Puerta porque todos pasaban por aquí incluso sin ser calle real, y aunque ya casi no se siembra y la gente sale es a conseguir trabajo en otras partes, yo veo muy bueno lo del proyecto para la vereda.”

Después de revivir y contar todas las historias que vivió con su esposa en la vereda La Puerta, don Francisco, en un acto de coquetería y sentimiento, decide interpretar la canción que solía cantarle hace más de 47 años a María José Acevedo, para recordar aquella ventana “por donde solo salía el corazón de ella y entraba la voz mía”. Y es en medio de tanta inspiración, don Francisco recitó: “Mi bien si esto es amor, ¿qué voy a hacer?, siente mi alma un dolor inmenso si no te ve”. Después de terminar su romántica serenata hace una invitación para que los que estén enamorados dediquen su canción.